martes, 1 de mayo de 2012

¿Qué es un texto?

Facultad de Bellas Artes – UNLP
Producción de Textos – Cátedra B

                                                                                                Apunte sobre ¿Qué es un texto?


Llamamos texto a la unidad de carácter lingüístico formada por un conjunto de enunciados con una estructura interna. Es el resultado de una actividad verbal, en la cual el emisor actúa con una intención comunicativa, y en un contexto determinado. Cuando tenemos que analizar un texto, identificamos los diferentes elementos lingüísticos que hacen dotar de coherencia a esa estructura interna”.
En: Los Conectores y Operadores de Refuerzo Argumentativo, elementos que dan fuerza al discurso oral formal: el Debate. Álvaro Antonio Escobar Soriano

El texto es una unidad lingüística formada por un conjunto de enunciados que tienen una intención comunicativa y que están internamente estructurados. Dicho de otro modo, un texto es un conjunto de enunciados internamente estructurado, producido por un emisor que actúa movido por una intención comunicativa en un determinado contexto.
Para que un conjunto de enunciados pueda ser considerado como un texto es necesario una serie de relaciones semánticas y gramaticales entre sus elementos de manera que el destinatario pueda interpretarlo como una unidad”.
Tomado de: http://www.buenastareas.com/ensayos/Propiedades-Del-Texto/1066602.html

Un texto es una composición de signos codificado en un sistema de escritura (como un alfabeto) que forma una unidad de sentido. Su tamaño puede ser variable.
En otras palabras un texto es un entramado de signos con una intención comunicativa que adquiere sentido en determinado contexto.
También es un conjunto de oraciones agrupadas en párrafos que habla de un tema determinado”.
Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/Texto

Como puede apreciarse en las definiciones dadas previamente, se considera texto a la unidad de sentido formada por un conjunto de enunciados, con determinada intención en un contexto particular. Sin embargo, quisiéramos poder ahondar en la conceptualización del mismo.
La palabra texto deriva del verbo latino tejer (texere, textui, textum). Entonces, podemos pensar el concepto de texto a partir de su etimología. Si texto deriva del verbo tejer, una imagen posible es la de imaginar un texto como un tejido en el cual los hilos, los nudos, las costuras, no están formados por lana o algodón sino por palabras, oraciones, signos de puntuación, párrafos. Es decir, un texto es un tejido formado por oraciones que se entrelazan, se cruzan, se anudan entre sí y hacen referencia a personas, situaciones, acontecimientos, u objetos del mundo real o de mundos imaginarios. Estas oraciones no están dispuestas en la página de cualquier manera sino que el emisor del texto ata y conecta los enunciados según su intención. La intención del enunciador es la que determina el dibujo del tejido, es decir el formato y la estructura del texto. Por ejemplo, si comparamos el formato de un cuento con el formato de cualquier publicidad (o también el de una carta y un graffiti), enseguida nos daremos cuenta de que el formato del texto varía según los fines que se persiga. En cambio, si confrontamos un texto científico con una novela, no notaremos ninguna diferencia desde el punto de vista del formato; sin embargo, la divergencia entre ellos reside en la estructura interna del texto. Para notar el formato no es necesario leer el texto, pero para distinguir estructuras sí, porque éstas siempre son internas.
Si bien hemos presentado un modo de concebir qué es un texto, no podemos dejar de notar los elementos o particularidades que lo componen y lo definen como tal.
Al esquema que presentamos a continuación se le pueden agregar otros componentes, sólo presentamos lo primordial que contiene todo texto:





Son muchos los autores (Beaugrande, Dressler[1] y otros) que señalan que las características que debe poseer todo texto bien elaborado son las siguientes:
1. En primer lugar, debe ser coherente, es decir, centrarse en un solo tema, de manera tal que las diversas ideas desarrolladas contribuyan a la creación de una idea global.
2. En segunda instancia, este texto coherente, debe presentarse de forma cohesionada; lo que significa que las diferentes secuencias que lo componen han de relacionarse entre sí.
3. En tercer lugar, deberá saber a qué enunciatario se dirige para poder utilizar un lenguaje comprensible, además de ofrecer  toda la información necesaria (y el mínimo de información innecesaria) para un mejor desarrollo.
4. Este texto -coherente, cohesivo, que se amolda a su enunciatario- contará con una intención comunicativa. Esta última puede ser describir, narrar, explicar, persuadir, etc. La intención del texto determinará las secuencias a utilizar en el mismo y el predominio de alguna de ellas.  
5. Sin embargo, la construcción de este texto no se da de manera aislada, ni de forma abstracta, ha de enmarcarse en una situación discursiva; lo que supone pronunciarse desde un aquí y ahora concreto. Hecho que permite configurar un horizonte de expectativas y un contexto para su comprensión.

El sentido de un texto no sólo nos es develado por las características que acabamos de señalar sino también porque lo interpretamos conforme a una serie de competencias, tipos y géneros, pues como dijimos anteriormente, los textos no se originan de forma aislada.


Elementos y particularidades textuales.

1.- Coherencia textual.

Cuándo decimos que un texto debe ser coherente nos referimos a una correcta progresión temática y distribución de la información.
Todo texto presenta un tema que se va desarrollando en su devenir. Esto debe suceder de manera tal que a los elementos ya mencionados se le vayan agregando componentes nuevos para que el lector pueda ir comprendiendo y construyendo el sentido global. En lingüística, a la información ya conocida previamente por el lector se le llama tema  y a la información nueva (lo que se dice acerca del tema) se le llama rema.
La progresión se da correctamente cuando el lector puede reconocer la información ya dada y la nueva a través de la lectura  sucesiva del texto: la información ya conocida de una oración tiene que haber sido presentada como nueva en la oración anterior, a esta información ahora conocida se le agrega una nueva que se convertirá en conocida en la oración posterior. Quien escribe debe explotar el formato que le otorga cada texto para organizar la progresión y la distribución de la información conocida y nueva que reproducirá en el texto.


2.- Procedimientos cohesivos.

La conexión entre los componentes gramaticales y léxicos de un texto se denomina cohesión. Es una de las propiedades indispensables para que se constituya un texto. Permite que las palabras e ideas  que pertenecen a distintas oraciones y a distintos párrafos  se puedan relacionar claramente.
Para poder relacionar todas las secuencias que integran un texto y lograr la cohesión se deben aplicar los procedimientos cohesivos.
Uno de los problemas que se generan en los textos de registro escrito consiste en incurrir en repeticiones innecesarias (de una  o más palabras). Es un inconveniente porque confunde y cansa al lector (esto no es así en un texto que se pronuncia oralmente, donde las repeticiones son, a veces, útiles o necesarias para quien escucha) Para evitarlo se pueden utilizar los procedimientos antes mencionados:

  • La elipsis es la supresión de una o más  palabras en una oración o en un párrafo para evitar las reiteraciones que vuelven al texto confuso. Representa un vacío: la palabra ha sido omitida porque se encuentra en un enunciado anterior.
  • El uso de pronombres también permite evitar repeticiones excesivas, el significado del pronombre siempre coincide con una palabra que ya apareció en el texto y a la cual está haciendo referencia. Esto se llama referencia pronominal.  Son elementos léxicos que no tienen un significado “estable” sino “variable”, lo “obtienen” de otras palabras a las que refieren y que ya han aparecido previamente en el texto.
  • En la construcción de textos escritos (también en los de registro oral) se usa también como recurso la sustitución de términos o sinonimia. Consiste en el reemplazo de los términos que se quiere evitar repetir por otras palabras o expresiones sinónimas, es decir que signifiquen lo mismo.
  • Los conectores son elementos lingüísticos que sirven para marcar distintos tipos de relaciones entre las diferentes oraciones (ideas) presentes en el texto. Estas relaciones pueden ser de oposición, temporales, relaciones de causa y consecuencia, etc. Existen conectores adecuados para significar cada una de ellas.

3.- Formato del texto.

Es un elemento textual reconocible a simple vista, es decir que frecuentemente podemos conocer el formato del texto sin leer su contenido. Es suficiente un “vistazo” de la disposición gráfica de los elementos en el soporte del texto para aprehender el formato. Por eso decimos que el formato constituye un aspecto externo del texto. Puede presentar también elementos paratextuales como imágenes, gráficos, esquemas, etc.
El título del texto por lo general es un indicador del tema macro (grande, macrotema) que lo recorre y atraviesa en su totalidad. En cambio, cada uno de los párrafos aporta a un aspecto específico del tema postulado en el título, contienen microtemas (temas pequeños) que confluyen todos en el tema macro y por eso deben permanecer vinculados entre sí. Por lo tanto, cada párrafo es una unidad de sentido del texto conformado por oraciones relacionadas unas con otras.
Los párrafos se distinguen gráficamente porque comienzan luego de un pequeño espacio blanco (sangría) y terminan con un punto y aparte (que puede generar o no otro espacio en blanco en el texto, el que quede luego del punto).
En la amplia diversidad textual existente pueden presentarse varias formas de dividir el cuerpo del texto, por ejemplo: varios párrafos agrupados bajo un subtítulo constituyen un apartado (en una noticia u opinión periodísticas) o incluso un capítulo (en una novela). Los subtítulos son útiles en textos extensos, cumplen la función de guiar la lectura y la comprensión del sentido, marcan la necesidad de dividir y abarcar por partes y gradualmente un tema extenso o complejo.
El formato del texto varía según la intención del autor.

4.- El autor del texto.

Se puede definir al autor del texto como el individuo real que habla, que pronuncia o escribe el texto. Pero también se lo puede concebir como el principio de agrupación del discurso, la unidad y el origen de sus significaciones, el foco de su coherencia. El filósofo Michel Foucault habla del autor como una función organizadora del texto y de su inserción en los diversos discursos que nos rodean. Esta función  no actúa de manera uniforme sino que es variable: alrededor nuestro circulan discursos sin que su sentido o eficacia tengan que venir avalados por un autor preciso al cual se le atribuyen, es el caso por ejemplo, de las conversaciones cotidianas, o cualquier otro discurso que transita en un “anonimato” relativo.
Pero en otro tipo de géneros discursivos como la literatura, las ciencias, la filosofía, la política o el periodismo la atribución a un autor es indispensable como indicadora de propiedad intelectual. La función autor en estos casos se refuerza. Varía también de acuerdo a la época: por ejemplo, durante la Edad Media, los poemas, comedias y otros textos literarios subsistían de forma anónima, la función autor no era tan importante. Actualmente en cambio, es necesario saber de dónde proceden los textos, quién los escribe, y cuáles son los sentidos que lo recorren.
Entonces, podemos afirmar que el autor es la persona que crea el texto (ya sea oral o escrito) y se sitúa por fuera de él, en lo que podemos llamar situación extratextual (aquella que se produce por fuera del texto)
Lo que se configura dentro del texto, es decir la situación intratextual es la figura del enunciador, narrador, yo poético, es decir una voz ficticia, una entidad puramente lingüística que no debe confundirse con el autor. Esta presencia meramente discursiva se “despega” de la persona real que es el autor y queda plasmada en el texto.
“Según Filinich, el sujeto enunciador no es no el autor empírico del enunciado sino la cristalización en el discurso de una voz que es a la vez causa y efecto del enunciado. Causa, ya que no puede haber enunciado sin el acto de apropiación de la lengua que realiza un sujeto para dirigirse a otro; y efecto porque dicho sujeto no está constituido de antemano sino que se configura en el enunciado mismo. Lo mismo ocurre con el enunciatario, al que no deberemos confundir con el receptor real del enunciado. Es también un sujeto discursivo, es la imagen de destinatario que el enunciador necesita formarse para construir el enunciado”[2].

4.1.-
Cuando leemos el autor frecuentemente está ausente, solo disponemos de lo escrito, del texto que él produjo. Pero percibimos una presencia, la del enunciador, y una serie de “huellas” que va dejando en su discurso y que se localizan en distintos elementos textuales:

Hablamos de expresiones deícticas o deixis para marcar o señalar ciertos elementos lingüísticos que muestran la posición del enunciador o hablante y nos remiten tanto a los aspectos textuales como a los extratextuales; entre ellas reconocemos: los modalizadores y los subjetivemas.
Los modalizadores son los que tiñen con su sentido (duda, certeza, etc.) el resto del enunciado “evidentemente, el examen no fue bueno”. Pueden funcionar como modalizadores los adverbios, las frases adverbiales, los verbos que expresan la no certeza (creer, suponer), los que expresan certeza (saber) y los modos verbales (el indicativo se usa para la certeza, mientras que el subjuntivo para la duda). Mientras, que las palabras (sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios, construcciones y términos lingüísticos en general) que manifiestan la valoración (positiva/negativa) del enunciador del texto acerca de lo que está tratando, se llaman subjetivemas porque constituyen la subjetividad en el discurso.
La polifonía consiste en la interacción de múltiples “voces” dentro de un texto. Es decir, no solo se manifiesta la voz propia del autor en su texto, sino que también lo hacen otras, que él puede incluir de manera más o menos evidente. Existen varias formas de polifonía, siendo muy frecuente las citas (introducidas mediante la modalidad de discurso directo o indirecto) que consisten en transcribir dentro del texto propio enunciados emitidos por otras personas[3].

4.2.-
Producir o comprender un texto implica poner en juego variados sistemas de conocimientos interrelacionados.
Se llaman competencias a las capacidades que tienen los hablantes de hacer uso de su lengua. Las mismas intervienen tanto en la generación de un texto, como en su recepción El concepto de competencias ha sido desarrollado y trabajado por distintos teóricos como el lingüista Noam Chomsky y el filósofo Jürgen Habermas.
Existen competencias lingüísticas (comprenden los conocimientos y destrezas de uso de la lengua por parte de cada individuo) y otras paralingüísticas (no tienen que ver con la lengua exclusivamente) son los factores psicológicos (sentimientos, afectos, sensaciones, ideologías) y el contexto sociocultural (particularidades de cada sociedad y cultura) que van estipulando el modo de producir y aprehender textos. En un texto -sea oral o escrito- se ponen en juego las competencias de quien produce el mismo y de quien lo recibe.

4.3.-
El autor siempre posee un propósito, un objetivo al momento de producir un texto, se llama intención a aquello que quiere lograr respecto de su recepción. El lingüista John Austin desarrolló el concepto de “actos de habla” para denominar a las intenciones del autor, las más importantes son: expresar, narrar, persuadir, explicar, informar, ordenar.
Cada intención genera distintos tipos de textos, por ejemplo la intención de ordenar determina reglamentos, leyes, instrucciones de juego o de uso, etc. En cambio cuando la intención es persuadir surgen textos publicitarios, opiniones, etc. La intención es la que guía la conformación de las distintas secuencias que componen un texto.

4.4.-
Una secuencia textual es una unidad de escritura menor al texto y mayor a la oración, a veces, incluso al párrafo. Está conformada por un conjunto de oraciones que presenta una organización interna que le es propia y la caracteriza.
Existen cinco secuencias textuales importantes: narrativa, descriptiva, argumentativa, explicativa, y dialogal. Estas no se dan de manera pura al interior de los textos sino que se encuentran de forma combinada; ya que los mismos se caracterizan por su complejidad y su heterogeneidad. Por ello, es más preciso y adecuado hablar de secuencias textuales, y definir el texto como una estructura compleja que se compone de secuencias del mismo tipo o de tipos diferentes.
La secuencia predominante será la que determine la trama del texto; es decir, un texto es argumentativo cuando la secuencia argumental es la dominante o que es explicativo si prevalece la secuencia explicativa, etc.
Siempre habrá una secuencia predominante porque ello responde a la intención que persigue el texto; por ejemplo, si se pretende narrar un cuento sería extraño encontrar predominancia de secuencias argumentativas, puesto que estas poseen otro fin. Sin embargo, a lo largo del año veremos que las distintas tramas no se componen de una forma tan pura como pretenden ciertas tipologías y que las distintas combinaciones producen textos difíciles de clasificar.

5.- El registro de lengua.

El diccionario de la R.A.E. define “registro” como el modo de expresarse que se adopta en función de las circunstancias.
Entonces, la presencia de distintos registros en el uso de la lengua se debe a que no siempre  se usa de la misma manera, sino que se realizan modificaciones en los enunciados para adecuarlos a las variables que presentan las situaciones comunicativas en las que se generan.

Los registros de uso de la lengua se dividen en tres grupos de opuestos:
oral / escrito
formal / informal
estándar / vulgar / profesional
Todo texto se caracteriza por adoptar un concepto de cada uno de estos grupos.

El autor adopta el registro de lengua correspondiente para adecuarse a la situación comunicativa que se le presenta, no es lo mismo escribir un examen que una nota a un amigo o un manual técnico de instrucciones. Todos estos textos requieren el uso del registro que les sea adecuado.
Por eso el autor debe tener en cuenta a quién se dirige y hacer la selección de términos y expresiones pertinentes, de lo contrario no habrá eficacia en la comunicación.
De los grupos que figuran anteriormente el enunciador toma uno de los términos y lo armoniza con otro par de otro grupo, sin embargo, no todas las combinaciones son posibles: por ejemplo, una respuesta de examen puede ser oral o escrita pero no puede ser informal, ni vulgar. La situación enunciativa en la que se inscribe el texto o discurso es la que determina cuáles serán los modos correspondientes.

6.- El soporte textual

El soporte es aquel material donde se deposita información, como el papel, la cinta de video o el disco compacto, según la definición que se encuentra en el diccionario. Lo cierto es que desde los inicios de la escritura ha habido transformaciones respecto al soporte material que han modificado las costumbres de leer y escribir.
Durante la antigüedad se ha pasado de las tablas de arcilla al papiro, del papiro al códice o al pliego in foloio. Todos estos cambios tuvieron consecuencias  en los hábitos de lectoescritura; no es lo mismo leer de un rollo de papiro que de un códice (muy parecido al libro) que permite, por ejemplo, la relectura, cuestión que en el papiro era muy complicada.
Con la invención de la imprenta y con la aparición del libro el soporte sigue su evolución, con frecuencia se estima que el libro impreso creó el mundo moderno materializando el pensamiento del hombre en el papel.
Sin embargo, el texto impreso no aparece sólo en libros: diarios, hojas volantes, folletines, folletos, revistas y demás impresos circulan tan masivamente en la actualidad como el libro.
Por supuesto el soporte virtual que se desarrolla en los últimos tiempos para muchos implica una nueva revolución: e-book, blogs, páginas web, pantallas de celulares y  cualquier otro dispositivo desarrollado por la tecnología continúa provocando cambios en la escritura, la lectura y los hábitos de ejercitarlas. Es decir, el soporte material es un elemento que también determina la esencia del texto.






[1] de Beaugrande, Robert A. y Dressler; Introducción a la lingüística del texto. Barcelona, Ariel, 1997.
[2] Carolina Seoane, Carolina Zunino y Marcelo Muschietti, “La situación enunciativa” en: El taller del escritor universitario. Irene Klein (Comp.) Buenos Aires, Prometeo Libros, 2007.  

[3] Para una mejor comprensión del concepto véase Elvira Arnoux, La Polifonía en: Romero Daniel (Comp.) Elementos básicos para el análisis del discurso. Buenos Aires, Libros del Riel, 1997.